Gestión de relaciones con los empleados (ERM)

¿Dispones de una plantilla de empleados y te cuesta relacionarte de manera correcta con ellos? ¿No sabes como mantener la cordialidad y respeto en el ámbito de una relación jefe-empleado? ¿Tienes miedo de que un exceso de confianza hacia ti por parte de los empleados pueda minar su rendimiento laboral?. Si tienes todas o alguna de estas preguntas, en este artículo vamos a tratar algunos conceptos relacionados con la gestión de relaciones con los empleados.

La gestión de relaciones es un desafío con soluciones

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Nadie dijo que la gestión de relaciones con los empleados fuera sencilla. De hecho, la gestión de grupos humanos supone siempre un desafío para los líderes, ya que estos no siempre han de actuar de “jefes” sino que en determinadas ocasiones, estos también deben ejercer de árbitros y de compañeros, trabajando codo a codo con los empleados.

Los conflictos que puedan producirse en el marco de la empresa han de ser tratados de manera inmediata, con total objetividad, sin favoritismos y buscando el bien de los empleados y el bien general de la empresa. No deje pasar ningún problema, la mejor estrategia es la confrontación de los problemas existentes.

Pautas para la gestión de relaciones con los empleados

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Saber comunicar, y saber escuchar: Uno de los problemas más habituales en la gestión de relaciones con los empleados viene dada por jefes que no se comunican con sus trabajadores. Comunicarse es expresar con claridad, educación y sencillez las instrucciones precisas, pero también es saber oír, tener en cuenta las opiniones de los trabajadores y valorar sus aportaciones.

Entender la variedad de caracteres: En los grupos humanos la uniformidad de caracteres es imposible. De hecho, cada persona tiene una singularidad que hace que como jefe, tengamos que conocer a cada trabajador y como enfocar sus características a los objetivos colectivos. Si podemos llegar a conocer la personalidad de cada trabajador podremos sacar el máximo partido de cada uno de ellos.

Ser exigente y saber brindar reconocimientos: La exigencia es un pilar básico en el éxito de cualquier empresa u organización. Corresponde al líder marcar los niveles de exigencia y elegir los objetivos correctos a conseguir. Del mismo modo, este líder tendrá que ser capaz de reconocer a los trabajadores que respondan correctamente a esta exigencia, así como a aquellos que se tomen en serio los objetivos planteados desde la dirección.

Un jefe como árbitro: Una visión clásica puede tender a convertir al jefe en una especie de líder aislado y al que no le importan los problemas de los trabajadores. Por contra, un líder moderno es una persona que ejerce su autoridad de manera responsable, que es buen mediador y que es absolutamente neutral en las disputas personales entre trabajadores.

Trabajar en equipo es algo más que crear equipos: Un error esencial del trabajo en equipo es confeccionar estos equipos y desentenderse de ellos. Por contra, una buena gestión de relaciones con los empleados supone programar reuniones regulares con los miembros de nuestro equipo para intercambiar los resultados conseguidos, puntos de mejora y también para reconocer aciertos y logros.

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